En un estado laico las autoridades políticas no deben participar en ofrendas a un santo
En el día de ayer, 25 de julio, otra vez las autoridades políticas acudieron al acto en que se realiza la ofrenda al apóstol Santiago, cosa que debe ser del agrado de la iglesia, ya que prevalece una situación en que las autoridades se prestan a la celebración de un acto religioso.
Es inadmisible, que un estado laico, las autoridades políticas se presten a participar en la ofrenda a un santo, y por su puesto, el hecho de que ese santo se le considere patrón del país, es plenamente contrario a un estado laico.
Imagino que la presidencia del gobierno, y resto de autoridades políticas, no lo son precisamente por la gracia de dios.
Puedo entender, que ciertas formaciones políticas hagan la ofrenda a ese santo, o tantos santos como quieran, pero lo que no es admisible, es que las autoridades políticas que, deben actuar en representación de la ciudadanía de un estado laico, se dediquen a hacer ofrendas a santos.
No cabe duda que, la participación de las autoridades políticas en actos de este tipo, es del todo contrario a lo que establece la constitución, puesto que ahí queda claramente constatado la laicidad del estado.
Es curioso que algunos se dediquen constantemente a escudarse en la constitución, pero cuando les interesa, no tienen reparo alguno en vulnerarla.
También es evidente que, las ofrendas que hacen las autoridades políticas al apóstol Santiago, y el hecho de que se le tenga como patrón del país, no es obstáculo para que el poder fáctico del sistema económico, pase completamente de este hecho anacrónico, y por consiguiente no se produce la inactividad empresarial.
La circunstancia de que el poder fáctico económico muestre total indiferencia hacia lo que representa el apóstol Santiago, es una clara muestra de que el poder fáctico económico es libre para actuar, mientras que las autoridades políticas del estado laico, no gozan de la libertad de ser coherente con las reglas establecidas.
